Amor Platónico

Soñé contigo.
Estábamos en el cuarto de una cabaña de madera en la playa, con ventilador en el techo, las ventanas abiertas de par en par. Se escuchaba el mar cerca, el sol apenas había despuntado, olía a café, y el viento no se atrevía a soplar. Tú desnuda, alegre y ardiente, estabas arrodillada al borde de la cama, me lo estabas chupando, te lo tragabas todo, completo, sentía tus tetas calientes en mis piernas, te lo sacabas y lo acariciabas con las mejillas, lo olías, lo besabas, y luego te lo metías nuevamente en la boca, succionabas gustosamente mientras me veías fijamente, disfrutando. Paraste el culo, vi tus marcas de bronceado en el espejo, lo meneaste, y alcancé a ver cómo te tocabas también. Muy hábil con la boca, la lengua, la mano en mi sexo y la otra en el tuyo. Te dejé que hicieras lo que desearas, no interrumpí ni dije nada, seguías chupando y me gustaba.

Mientras seguía tus nalgas en el espejo, descubrí la silueta de otra mujer en la puerta entreabierta, el sol estaba atrás, ella abrió un poco más la puerta, apenas vestida con una franela larga, que le llegaba hasta los muslos, pero no la reconocí, tú seguías concentrada en lo tuyo. Ella comenzó a tocarse también, subió la franela, abrió el entrepiernas, con un dedo fue hasta adentro, y comenzó a masturbarse, con la otra mano y por dentro de la franela se acariciaba sus tetas, con los dedos se apretaba los pezones, no podía distinguir su cara, el contraluz era su cómplice. Me quedé tranquilo, la veía a ella y veía tu culo en el espejo, también te veía a ti muy cerca, mi sexo se puso más duro, tú seguías chupando y ella seguía viéndonos, espiándonos…

Ella abrió más la puerta, tapó el sol con su cuerpo, y descubrí quién era, de un salto me desperté en otro cuarto, otra cama, a oscuras, estaba excitado, con ganas, mi pene seguía duro, palpé la cama y me topé con el cuerpo de una mujer, desnuda, dormida, me acerqué la olí la reconocí, me incorporé fui hasta su cara, la acaricié con el sexo, se lo pase por los labios, por las mejillas, abrió la boca primero que los ojos, se estiró, emitió alguna frase, y me chupo… Sí, era ella, la misma mujer de la silueta a contraluz.

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